Respuesta a las Inundaciones en Nepal: La Alianza en Nepal Apoya a las Comunidades Afectadas

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La Alianza en Nepal, a través de su ONG de socorro humanitario y desarrollo llamada Sundar Dhoka Saathi Sewa, está respondiendo a las inundaciones de Nepal mediante ayuda de emergencia, apoyo voluntario y un plan de tres fases para ayudar a las familias afectadas a reconstruir sus vidas.
La inundación llegó sin apenas tiempo para escapar. A lo largo del río Bhote Koshi, en Nepal, comunidades enteras fueron arrasadas. Las familias que pudieron huir se refugiaron en comunidades cercanas de las laderas, dejando atrás sus hogares, pertenencias, caminos y los lugares donde habían construido sus vidas.
En las primeras horas, la prioridad era una sola: salvar vidas. Para Sundar Dhoka Saathi Sewa, la respuesta comenzó en esas primeras horas. Mientras el Gobierno de Nepal se centraba en las operaciones de rescate, el equipo se movilizó y brindó ayuda de emergencia a unas 200 familias durante las primeras 48 horas.
Pero las necesidades eran mayores de lo que cualquier organización podía cubrir. La inundación había azotado una zona donde se ubicaban varios proyectos hidroeléctricos. Los trabajadores quedaron atrapados en túneles y los rescatistas se enfrentaron a la tarea de llegar hasta personas sepultadas bajo el agua, el lodo y los escombros. Salvar vidas se convirtió en el primer desafío.
Entonces la respuesta entró en una nueva fase.
Del Socorro a la Coordinación
Cuando el gobierno puso en marcha operaciones de socorro a gran escala, Nepal activó el Sistema de Ventanilla Única, un sistema centralizado para la gestión de los artículos de socorro. Sundar Dhoka comenzó a colaborar con la Oficina de Administración del Distrito en Katmandú para apoyar la gestión de los suministros adquiridos por el gobierno y donados por la ciudadanía.
Aunque el trabajo se realice lejos de las comunidades afectadas por las inundaciones, forma parte de la ayuda que se les brinda. Los voluntarios clasifican, registran, empaquetan, cargan, descargan, organizan y preparan los suministros de socorro para su transporte. Entre 80 y 90 voluntarios se han movilizado en cinco almacenes gubernamentales.
Cada caja debe estar contabilizada. Cada envío debe estar preparado. Cada artículo debe llegar a una familia que espera ayuda. En un desastre de esta magnitud, la coordinación es fundamental para el socorro humanitario. Y el trabajo no termina cuando baja el nivel del agua.
Una Respuesta Que va Más Allá de los Primeros Días
Sundar Dhoka ya se está preparando para lo que vendrá después de la primera emergencia. Su plan consta de tres fases.
La primera es la ayuda de emergencia, que incluye alimentos, materiales para refugios, lonas, artículos para el hogar, artículos de higiene y otras necesidades urgentes.
La segunda fase es la rehabilitación y la reinserción. Esta fase incluye campamentos médicos, apoyo para personas con discapacidad y rehabilitación, educación para niños, reunificación familiar y asistencia comunitaria.
El tercer aspecto es la recuperación y los medios de subsistencia. El objetivo es ayudar a las familias a reconstruir sus vidas mediante oportunidades de sustento, desarrollo de habilidades, pequeñas empresas y otras actividades que puedan generar ingresos.
La organización prevé que este trabajo podría requerir un compromiso de hasta tres años, ya que reconstruir una vida implica mucho más que simplemente reemplazar lo perdido. En esta etapa, aún no se pueden concretar muchos detalles. La situación sigue evolucionando y se siguen evaluando las necesidades de las comunidades afectadas.
Apoyando a Nepal
Sundar Dhoka ya ha recibido compromisos que suman aproximadamente la mitad del monto propuesto para su respuesta a largo plazo y continúa buscando socios adicionales. La organización ha invitado a la Confraternidad Mundial de la Alianza a convertirse en socio directo en esta respuesta. Para Sundar Dhoka, la colaboración no se trata solo de responder a las inundaciones ya ocurridas, sino de acompañar a las familias en su transición desde la ayuda de emergencia hasta la restauración y la recuperación.
Las inundaciones transformaron el paisaje de las comunidades a lo largo del río Bhote Koshi. Sin embargo, no mermaron la voluntad de la gente de ayudar. En los almacenes, los voluntarios siguen preparando suministros. En las comunidades afectadas, las familias comienzan a afrontar la reconstrucción. Y en todo Nepal, los rescatistas continúan la búsqueda de quienes aún no han sido encontrados.
El río se llevó mucho. Pero la gente sigue unida. Y para quienes han perdido tanto, esa presencia es fundamental.
Nepal Continúa la Búsqueda y Recuperación
El desastre que azotó Nepal el 26 de agosto sigue afectando a comunidades de todo el país. Las inundaciones del río Bhote Koshi causaron graves daños a viviendas, carreteras, puentes, centrales hidroeléctricas y otras infraestructuras en Rasuwa, Nuwakot, Dhading y otros distritos ribereños. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Nepal informó el 6 de septiembre que las operaciones de búsqueda y rescate continuaban aún el duodécimo día después del desastre.
La inundación se produjo tras el derrumbe de un glaciar en el Himalaya, arrastrando agua, rocas, hielo, lodo y escombros por los valles fluviales a lo largo de la frontera entre Nepal y China. La destrucción afectó a aldeas e instalaciones hidroeléctricas, donde los trabajadores quedaron atrapados en túneles.
El 8 de septiembre, Reuters informó que al menos 1.399 personas habían muerto y más de 5.400 permanecían desaparecidas en Nepal y el Tíbet. Los equipos de rescate seguían buscando a trabajadores que se creía que estaban atrapados en los túneles de las centrales hidroeléctricas.
También ha habido momentos de esperanza. Dos trabajadores de la central hidroeléctrica fueron rescatados con vida tras pasar nueve días dentro de un túnel en el proyecto Upper Trishuli 3A. Su rescate reavivó la esperanza de encontrar a otros desaparecidos.
Nepal se enfrenta ahora no solo a la tarea de encontrar supervivientes y atender a las familias desplazadas, sino también al largo proceso de reconstrucción de comunidades e infraestructuras. La magnitud de la destrucción ha dejado claro que la respuesta deberá prolongarse mucho más allá de los primeros días del desastre.