Las Iglesias de la Alianza en Venezuela Brindan Socorro y Esperanza Tras los Devastadores Terremotos

Noticias relacionadas

Cuando los Edificios se Derrumbaron, la Iglesia Permaneció: Las Iglesias de la Alianza Responden al Terremoto de Filipinas

Las Iglesias de África se Unen para Avanzar la Gran Comisión

El Rev. Juan Pichardo es Recordado por Su Vida de Fe, Liderazgo y Misión en la República Dominicana

Conoce a Nipon Luang-ngern, el Nuevo Presidente de la Alianza de Tailandia
Tras los dos potentes terremotos que golpearon a Venezuela el 24 de junio de 2026, las iglesias de la Alianza se movilizaron rápidamente para proporcionar alimentos, atención médica, mantas, oración y la esperanza del evangelio, al tiempo que se preparaban para el largo camino desde el socorro humanitario hasta la reconstrucción.
El 24 de junio, dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter sacudieron Venezuela con tan solo 39 segundos de diferencia. Este desastre se convirtió en el terremoto más mortífero del país desde 1812 y en la peor catástrofe natural de su historia reciente.
Los líderes de la Alianza intentaron de inmediato contactar con la iglesia nacional. Sin embargo, los sistemas de comunicación estaban interrumpidos y nadie sabía si sus mensajes habían sido recibidos.
Entonces intervino la familia de la Alianza en la vecina Colombia. Las relaciones de larga data entre las iglesias de ambos países hicieron posible restablecer el contacto con los líderes eclesiásticos en Venezuela y comenzar a coordinar el apoyo.
A medida que llegaban los informes, la magnitud de la devastación se hizo evidente. Más de 5.000 personas perdieron la vida, aproximadamente 17.000 resultaron heridas, más de 46.000 fueron reportadas como desaparecidas y cerca de 18.000 viviendas quedaron destruidas. Miles de familias se vieron obligadas a dormir en refugios o campamentos de tiendas de campaña.
Sin embargo, incluso mientras la nación guardaba luto, las iglesias de la Alianza ya estaban prestando servicio.
Aunque muchos pastores y miembros de la iglesia sufrieron pérdidas personales, las iglesias de la Alianza Cristiana y Misionera (ACyM) en Venezuela se mostraron agradecidas de que ninguno de sus miembros muriera en los terremotos.
Los templos se convirtieron rápidamente en centros de oración, compasión y socorro. Pastores y voluntarios prepararon comidas y recolectaron alimentos, agua potable, medicinas, ropa, artículos de higiene y artículos para el hogar para las familias necesitadas. Equipos médicos también brindaron atención, mientras que las iglesias compartieron la esperanza del evangelio.
Algunos de los actos de compasión más significativos comenzaron con una simple petición.
Las familias que dormían en campamentos de tiendas de campaña comentaron a los voluntarios que las noches se habían vuelto frías. Una iglesia de la Alianza, que contaba con un ministerio de costura, se puso inmediatamente a confeccionar mantas, sábanas y pijamas para niños. Antes de empaquetar cada prenda para su distribución, los voluntarios bordaron mensajes de ánimo, recordándoles a todas las familias que no habían sido olvidadas.
Detrás de cada paquete de ayuda hay una historia personal.
Bernardo Angarita, miembro de la iglesia, viajó a La Guaira tras enterarse de que el edificio donde vivían su hermana y su cuñado se había derrumbado. Después de más de una semana de búsqueda, su familia recuperó los cuerpos.
Otra familia de la Alianza, originaria de Chuao, se había mudado recientemente a La Guaira por motivos laborales. Perdieron a su padre, madre e hijo cuando el edificio de apartamentos donde vivían se derrumbó.
Durante toda la tragedia, las iglesias locales siguieron apoyando a las familias en duelo, ofreciendo oraciones y ayuda práctica.
“Nuestras iglesias ven la necesidad de compartir el mensaje de salvación al tiempo que brindan ayuda a todos los necesitados”, dijo el Rev. Natanael Gil, presidente nacional de la ACyM de Venezuela.
La respuesta se ha ampliado gracias al apoyo de la familia global de la Alianza. CAMA Services, la rama de Socorro y Desarrollo de la ACyM en Estados Unidos, junto con otras iglesias y donantes individuales, ha proporcionado asistencia financiera. Este apoyo ha permitido a la iglesia nacional seguir adquiriendo suministros y llegando a las comunidades afectadas con ayuda práctica y la esperanza de Cristo.
Si bien la ayuda de emergencia sigue siendo la prioridad inmediata, los líderes de la iglesia ya están pensando en la siguiente fase de la respuesta. Anticipan pasar del socorro a la reconstrucción, ayudando a las familias a rehacer sus vidas mientras continúan compartiendo el amor de Cristo.
A pesar del trauma, ya han sido testigos de cómo las vidas se han visto transformadas a través de actos de compasión y de las relaciones que se han formado durante la respuesta.
Por favor, ora por:
- Que los niños que han perdido a uno o a ambos padres sean protegidos y cuidados.
- Que el Señor llene dé paz los corazones de las familias que sufren la pérdida de sus seres queridos.
- Aquellos que perdieron sus hogares y ahora viven en refugios o campamentos de tiendas de campaña.
- La labor humanitaria que las iglesias de la Alianza están reanudando en La Guaira, utilizando recursos proporcionados a través de los socios de la Alianza y donantes individuales.
- Los pastores, voluntarios y líderes ministeriales que continúan sirviendo a personas que han experimentado traumas profundos, pidiendo al Señor que les dé fuerza y paz.
- El Rev. Natanael Gil que pide al Señor que le conceda sabiduría, fortaleza y buena salud mientras lidera la respuesta en curso.
Gracias a la unidad de la familia de la Alianza, iglesias de distintos países se unieron para que alimentos, mantas, medicinas, oración y la esperanza que solo se encuentra en Jesucristo llegaran a miles de personas. Mientras el país inicia el largo camino hacia la recuperación, las iglesias de la Alianza siguen recordando a sus vecinos que no están solos.